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En un país en el que, infortunadamente, la violencia se ha convertido en “el pan nuestro de cada día”, no todo está perdido, sin embargo. Por fortuna, a diario encontramos todavía ejemplos de vida que invitan a la superación. Tal es el caso de muchos de nuestros deportistas que a pesar de no contar con recursos se esfuerzan por alcanzar sus sueños, a punta de disciplina y de sacrificios. Pero bien vale la pena. La recompensa, aparentemente poco, quizás una medalla o un trofeo; a lo mejor una fotografía en un diario o tal vez una entrevista en televisión, pero más que ello, lo que significa desafiar y derrotar las dificultades.
Bien dijo alguna vez Eleanor Roosevelt que “el futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños”. Hace años, por allá en 1987, a Tomás Maldonado se le ocurrió montar una escuela de fútbol para ayudarles a los niños y a los jóvenes de la localidad de Kennedy a convertir en realidad sus esperanzas de ser como los duros de aquella época: el Higuita, el Leonel Álvarez, el ‘Pibe’, el ‘Pitufo’ de Ávila y tantos otros íconos de entonces. Empresa nada fácil para este hombre, que debió comenzar desde abajo y enfrentar tantos obstáculos; pero hoy se comienzan a ver los primeros frutos.
Atrás han ido quedando para Tito, como lo llaman sus pupilos y amigos, aquellos episodios a veces amargos, como los portazos en las narices cuando iba a pedir prestada la cancha de El Lucerna y le decían que no. Pero terco, obstinado, persistente, continuó adelante y hoy su escuelita, la Estudiantes C.K, goza del reconocimiento del público capitalino; se ha logrado meter en los primeros lugares de los torneos de la Liga; está exportando jugadores a otros clubes, incluso fuera del país; ha obtenido triunfos en torneos nacionales y hasta participó recientemente en un campeonato en Argentina, donde le ofrecieron la representación de la AFA para Colombia.
Por eso, cuando dijo que tenía que organizar un torneo en Timiza que fuera tan importante como el del Olaya, muchos exclamaron: ¡puede que sea una locura, pero hágale que usted lo logra! Y ahí va Tomás o Tito, con su segundo Hexagonal a cuestas, convencido de que este sueño también se convertirá en realidad.
Qué bueno, porque Kennedy necesita con urgencia un torneo de esas dimensiones. Y no sólo Kennedy, sino, más importante aún, los centenares y centenares de niños y de jóvenes que están en búsqueda de sus propios sueños.
Felicitamos a Tito por esta feliz locura. Le auguramos éxitos en ese nuevo ascenso que ha emprendido por la escalera de la esperanza. Aplaudimos a los clubes y a los deportistas que toman parte en el torneo y, claro, a los padres y madres de familia que los acompañan y apoyan en sus sueños. Pero en especial, nos quitamos el sombrero ante el Gerente General de Corabastos, José Gonzalo Romero Acosta, quien sin vacilaciones de ninguna naturaleza ha decidido patrocinar el Hexagonal, conocedor como es de que el deporte es un camino, tal vez de los pocos que quedan, para alcanzar la paz, porque como se ha repetido durante tanto tiempo, desde los griegos, “mente sana en cuerpo sano” y eso lo dice todo.



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