
Por Mario Henao Quevedo
Dicen que detrás de todo gran hombre siempre hay una gran mujer. Y en el caso de Tito o Tomás Maldonado, como reza en su cédula, eso se ajusta a la verdad. ¿La razón? ¡Muy sencilla! La sombra (y especialmente la luz) de este dirigente deportivo ha sido Alexandra Gómez Rubio, su compañera y aliada en las buenas y en las malas durante los últimos 20 años.
Ella es la que lo escucha en silencio, la que le conoce, le soporta y le lidia las rabietas, la que sabe por las que está pasando, la que madruga más que él para cumplir con los compromisos, la que ha tenido que dirigir la escuela y el club cuando su jefe está en campaña y la que le ha traído los más grandes regalos que Dios y la vida le han dado a Tito y, claro, a ella: sus tres hijos.
Pero al mismo tiempo que excelente esposa y madre e hija y hermana y tía y todo, Alexandra es una amiga incondicional y como ella misma dice, “amiga de mis amigos”.
Esta incansable mujer, que se le apuntó a las faenas de la maternidad cuando apenas contaba con 14 años de edad, se convirtió desde entonces en la mano derecha de Tito y en su guía y consejera, por eso afirma que es la que no lo ha dejado “cometer embarradas, porque él es como un niño chiquito, del que hay que estar pendiente a toda hora”, revela, dejando escapar una enorme sonrisa.
“El problema de Tito –sostiene- es que le dice que sí a todo y después se está cogiendo la cabeza a dos manos”; por eso, ella es para Tomás como una especie de freno; además, las corazonadas nunca le fallan. “Es que el club –refiriéndose a Estudiantes C.K.- ha crecido mucho y hasta nos han hecho ofertas para comprarlo; pero no lo vamos a soltar porque este es el patrimonio de la familia y entonces ahí es donde uno tiene que andar con cuidado y aconsejarlo mucho para que no vaya a cometer una locura”.
No se sabe cómo, pero Alexandra se las arregla para cumplir con sus obligaciones hogareñas: cocinar como cualquier ama de casa, lavar y planchar, ayudarles a sus hijos con las tareas del colegio, acompañar a la mamá a las citas médicas y mercar, pero también como ejecutiva: es secretaria del Club y Escuela Deportiva Estudiantes C.K. y presidenta de la Fundación Cultural Recreo Deportiva Olimpus, además de ocupar otros cargos en instituciones de carácter deportivo.
Pero por si fuera poco, Alexandra asiste permanentemente a seminarios, talleres y reuniones dentro y fuera de la ciudad, acompaña a los equipos de la escuela a los torneos nacionales y el año pasado viajó dos veces a Argentina, donde le ofrecieron el cargo de comisionada de la AFA para Colombia y le están haciendo coqueteos para que se vaya a trabajar a Buenos Aires.
Por ahora, no ha descartado la posibilidad, pero no cree que se le apunte, “porque si para Tito su pasión es el fútbol, para mí mi pasión son Tito y mis hijos y no los voy a soltar de buenas a primeras, por muy tentadora que suene la oferta”.
Por su parte, Tito reconoce que como director del club se ha ganado muchos trofeos a lo largo de los 22 años que lleva funcionando pero que “el mayor de todos es el amor, la compañía, el respeto, la fidelidad y la amistad que Alexandra le entrega todos los días”.
Y agrega que “ella, mis hijos, mi mamá, mi suegra y toda mi familia constituyen la razón de ser de mi vida, junto con los muchachos de la escuela”.



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